GUÍA 02
¿CÓMO COMPARAR DOS COTIZACIONES DE OBRA SIN MIRAR ÚNICAMENTE EL PRECIO?
Recibir dos cotizaciones por $48 millones y $55 millones puede hacer pensar que la primera es claramente más conveniente.
Pero antes de comparar los totales hay una pregunta más importante:
¿AMBAS EMPRESAS ESTÁN COTIZANDO REALMENTE LO MISMO?
En obra, una diferencia de precio puede venir de mejores condiciones comerciales. Pero también puede aparecer porque una propuesta excluye actividades, utiliza especificaciones distintas, calcula cantidades diferentes o deja responsabilidades que después deberá asumir el propietario.
Por eso, dos cifras parecidas pueden representar alcances diferentes y dos cifras diferentes pueden terminar siendo mucho más comparables de lo que parecen.
Primero compare el alcance
El alcance define qué se espera recibir al terminar el trabajo.
Una cotización puede decir:
“Adecuación de cocina”
y otra puede separar:
demoliciones, puntos hidráulicos, puntos eléctricos, muebles inferiores, muebles superiores, mesón, salpicadero, lavaplatos, grifería, instalación, transporte y disposición de residuos.
Ambas hablan de una cocina. No necesariamente están ofreciendo la misma cocina.
Antes de comparar precios conviene identificar:
qué actividades incluye cada propuesta;
qué debe suministrar el propietario;
qué está expresamente excluido;
qué trabajos complementarios pueden ser necesarios; y
en qué condición se entrega finalmente el espacio.
Una cotización clara no sólo dice cuánto cuesta. Define qué se está comprando.
Las cantidades también tienen que ser comparables
Después del alcance vienen las cantidades.
Si una empresa calcula 80 m² de pintura y otra 125 m², comparar únicamente el valor total conduce a una conclusión equivocada.
Lo mismo ocurre con metros cuadrados de cielorraso, metros lineales de zócalo, puntos eléctricos, puertas, closets o superficies de enchape.
La metodología de precios unitarios utilizada ampliamente en construcción parte precisamente de relacionar una cantidad determinada con un valor por unidad de medida. En Colombia, los documentos técnicos de contratación pública describen los APU como una herramienta para descomponer las actividades en materiales, mano de obra, equipos y otros componentes del costo.
Para un propietario esto se traduce en una pregunta sencilla:
¿ESTOY COMPARANDO LA MISMA CANTIDAD DEL MISMO TRABAJO?
Misma actividad no significa misma especificación
Dos propuestas pueden incluir “piso en porcelanato” y aun así tener diferencias importantes.
Hay que revisar:
referencia o rango del material;
formato;
calidad;
desperdicio considerado;
adhesivos y boquillas;
zócalos;
preparación de la superficie; y
instalación.
Lo mismo sucede con griferías, aparatos sanitarios, pintura, iluminación, carpintería, herrajes, vidrios, equipos de aire acondicionado y prácticamente cualquier elemento de acabado.
Por eso una buena comparación no enfrenta únicamente:
PRECIO A vs. PRECIO B
sino:
ALCANCE + CANTIDAD + ESPECIFICACIÓN A
contra
ALCANCE + CANTIDAD + ESPECIFICACIÓN B
Revise las exclusiones antes que los descuentos
Las exclusiones suelen estar al final de la cotización y pueden ser más importantes que el descuento que aparece al principio.
Conviene verificar si el precio contempla:
transporte, cargue y descargue, retiro de escombros, protección de áreas existentes, equipos de trabajo, instalación, pruebas, resanes, limpieza final, dirección técnica, administración, imprevistos, impuestos aplicables y cualquier actividad necesaria para completar la entrega.
Esto no significa que toda cotización tenga que incluir absolutamente todo.
Puede ser perfectamente válido que algunos elementos sean suministrados por el cliente o contratados por separado.
Lo importante es saberlo antes de contratar, no descubrirlo durante la obra.
¿Precio global o precios unitarios?
También es importante entender cómo se construyó la propuesta.
Un precio global fija un valor total para un alcance determinado.
Una propuesta por precios unitarios establece valores para cada actividad y el costo final depende de las cantidades ejecutadas.
Ningún sistema es automáticamente mejor. Lo importante es entender cuál se está utilizando y qué situaciones pueden modificar el valor final.
Colombia Compra Eficiente distingue precisamente entre precio global y precios unitarios: en estos últimos se individualiza el valor de los ítems y el resultado depende de las cantidades efectivamente ejecutadas.
Para una obra privada, esto lleva a una pregunta práctica:
¿EL VALOR QUE ESTOY COMPARANDO ES REALMENTE CERRADO O PUEDE CAMBIAR CON LAS CANTIDADES?
El tiempo también forma parte de la propuesta
Una cotización no se evalúa únicamente en pesos.
También importa saber:
cuánto durará la obra;
cuándo puede comenzar;
qué depende de compras o fabricación;
qué debe estar definido antes de iniciar;
quién coordina a los distintos contratistas; y
qué ocurre cuando una decisión del cliente modifica el programa.
Una propuesta económicamente atractiva puede dejar de serlo si implica una ejecución significativamente más larga, si obliga a contratar coordinaciones adicionales o si genera tiempos muertos entre proveedores.
RICS plantea precisamente que la selección de una propuesta de construcción no debe analizarse exclusivamente por precio, sino también considerando calidad y las condiciones bajo las cuales se ejecutará el trabajo.
¿Quién responde por el resultado?
Este punto suele quedar fuera de las tablas comparativas.
Una propuesta puede incluir únicamente su propio oficio.
Otra puede asumir también coordinación, control, compatibilización entre especialidades y responsabilidad por la entrega completa.
Por ejemplo, si el instalador del aire acondicionado necesita intervenir un cielorraso recién terminado, alguien tiene que haber coordinado previamente ambos trabajos.
Si el mueble de cocina no coincide con un punto hidráulico, alguien deberá resolverlo.
Si el piso queda más alto de lo previsto y afecta una puerta, sucede lo mismo.
La responsabilidad también tiene valor.
No necesariamente porque una empresa cobre más, sino porque el alcance de lo que está asumiendo puede ser mayor.
Una comparación rápida en nueve preguntas
Antes de escoger una cotización, responda:
¿Las dos propuestas incluyen las mismas actividades?
¿Las cantidades son equivalentes?
¿Las especificaciones de materiales son comparables?
¿Incluyen suministro e instalación?
¿Qué excluye cada una?
¿El precio incluye los costos indirectos e impuestos que correspondan?
¿El plazo y las condiciones de ejecución son equivalentes?
¿Quién coordina los diferentes trabajos?
¿Qué garantía y responsabilidad ofrece cada contratista?
Si alguna respuesta es “no sé”, todavía no se está comparando correctamente.
La cotización más económica puede seguir siendo la mejor
Comparar bien no significa escoger automáticamente la propuesta más costosa.
Si dos ofertas tienen el mismo alcance, cantidades, especificaciones, condiciones y responsabilidades, el precio sí se convierte en una variable decisiva.
El problema aparece cuando se compara el último renglón de dos documentos que están describiendo soluciones distintas.
Una buena decisión no busca justificar un precio mayor.
Busca saber qué diferencia realmente a una propuesta de la otra.
En síntesis
El precio es importante. Pero sólo adquiere sentido cuando sabemos qué contiene.
Una comparación útil debería seguir este orden:
ALCANCE → CANTIDADES → ESPECIFICACIONES → EXCLUSIONES → PLAZO → RESPONSABILIDADES → PRECIO
No al revés.
Porque una cotización no es únicamente una cifra.
ES LA DEFINICIÓN ECONÓMICA DE LO QUE ALGUIEN SE COMPROMETE A HACER Y ENTREGAR.
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Fuentes de referencia: Agencia Nacional de Contratación Pública – Colombia Compra Eficiente; RICS — Tendering Strategies; AACE International — Cost Engineering Terminology y Basis of Estimate.
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